LinkedIn para empresas: qué publicar en septiembre y durante el resto del año

Qué debería publicar una empresa en LinkedIn para comunicar sus proyectos e ideas con criterio, sin convertir cada post en un anuncio.

Septiembre suele venir con proyectos, reuniones y ganas de retomar el ritmo. También puede ser un buen momento para ordenar qué cuenta tu empresa en LinkedIn y, sobre todo, para qué lo cuenta.

Septiembre tiene una curiosa capacidad para conseguir que una empresa quiera hacerlo todo a la vez.

Volvemos de vacaciones, aparecen proyectos que estaban esperando, se reactivan reuniones y alguien recuerda que la página de LinkedIn lleva semanas sin publicar. La solución inmediata suele ser bastante reconocible: preparar un post diciendo que “volvemos con las pilas cargadas”.

Puede hacerse. Tampoco pasa nada.

Pero si LinkedIn va a formar parte de la comunicación de una empresa, quizá podamos pedirle un poco más.

Porque LinkedIn para las empresas no debería ser un tablón donde anunciar cada novedad interna, ni una colección de felicitaciones, incorporaciones y fotografías de equipo mirando a cámara. Puede ser un espacio para explicar qué hacemos, demostrar conocimiento, enseñar cómo trabajamos y construir una percepción determinada sobre nuestra empresa.

Y para eso hace falta contenido. Pero, sobre todo, hace falta criterio.

Antes de pensar qué publicar en LinkedIn, piensa qué quieres conseguir

El problema suele empezar cuando abrimos el calendario y preguntamos: “¿Qué publicamos esta semana?”.

La pregunta útil viene un poco antes.

¿Qué queremos que entienda alguien sobre nuestra empresa después de seguirnos durante tres meses?

Quizá queramos demostrar experiencia en un sector. Dar visibilidad a determinados servicios. Enseñar proyectos. Atraer talento. Reforzar la marca empleadora. Explicar una forma concreta de trabajar. Mantenernos presentes entre clientes potenciales.

Dependiendo de la respuesta, los contenidos deberían cambiar.

Una ingeniería no necesita comunicar igual que una asesoría. Una empresa industrial no tiene los mismos temas que una institución cultural. Y una compañía que quiere captar profesionales no debería construir exactamente el mismo calendario que otra cuyo objetivo principal es conseguir oportunidades comerciales.

Publicar con frecuencia puede ayudar. Publicar sin saber qué estamos construyendo, bastante menos.

Los proyectos son contenido, pero no basta con decir que los hemos hecho

“Estamos muy orgullosos de anunciar…”

Ya sabemos por dónde va el post.

Contar proyectos en LinkedIn tiene todo el sentido. De hecho, para muchas empresas es una de las mejores formas de demostrar lo que saben hacer.

El problema aparece cuando todos se cuentan igual.

En lugar de limitarse a enseñar el resultado final, podemos explicar:

  • qué necesidad existía;
  • qué dificultad había que resolver;
  • qué decisiones se tomaron;
  • qué aprendimos durante el proceso;
  • qué parte del trabajo suele pasar desapercibida;
  • qué resultado cualitativo aportó el proyecto.

Un buen contenido corporativo no necesita revelar información confidencial ni convertir el post en un caso de estudio de veinte páginas.

A veces basta con aportar contexto.

No es lo mismo publicar “hemos terminado este proyecto” que explicar por qué se eligió una solución frente a otra. En el segundo caso no solo estamos enseñando trabajo: estamos enseñando criterio.

Comparte conocimiento que realmente tenga relación con tu empresa

LinkedIn también es un buen sitio para hablar de lo que sabemos.

No hace falta descubrir una teoría revolucionaria cada martes. Podemos explicar dudas habituales de clientes, errores frecuentes, cambios del sector o decisiones que muchas empresas tienen que tomar.

Una empresa de construcción puede explicar qué conviene revisar antes de comenzar una reforma.

Una asesoría puede aclarar una novedad que afecte realmente a sus clientes.

Y una empresa tecnológica puede explicar por qué determinadas decisiones de seguridad importan.

La clave está en que el contenido nazca de la experiencia real de la empresa y no de una lista genérica de “cinco tendencias que cambiarán el mundo”.

Si cualquiera podría firmar el texto sin cambiar una palabra, probablemente todavía falta algo.

Tu equipo también tiene cosas que contar

Las personas funcionan bien en LinkedIn porque las empresas, por suerte, siguen estando formadas por personas.

Pero enseñar al equipo no significa publicar únicamente cumpleaños, desayunos y fotos de grupo.

Podemos hablar de quién participa en un proyecto, de cómo se organiza determinado trabajo o de qué sabe especialmente una persona del equipo.

También se puede aprovechar la voz de perfiles técnicos, directivos o comerciales para desarrollar contenidos más personales.

Eso sí, conviene mantener cierta coherencia.

Si la página corporativa dice una cosa, la dirección otra completamente distinta y cada empleado describe la empresa como si trabajara en lugares diferentes, tenemos un problema de comunicación antes que un problema de LinkedIn.

No todos los contenidos deberían intentar vender algo

Una página corporativa en la que cada publicación termina con “contacta con nosotros para más información” acaba pareciéndose bastante a esa persona que convierte cualquier conversación en una oportunidad comercial.

Se puede vender en LinkedIn. Claro.

Pero también se puede informar, explicar, enseñar, analizar o simplemente mostrar cómo trabaja una empresa.

De hecho, LinkedIn recomienda a las páginas combinar contenidos de distinta naturaleza y no concentrarse únicamente en productos o servicios. También aconseja revisar qué funciona mejor a través de las estadísticas de la propia página.

Esto nos lleva a una idea sencilla: el calendario debería tener variedad.

Podemos alternar:

  • proyectos;
  • conocimiento;
  • personas;
  • actualidad realmente vinculada al sector;
  • cultura de empresa;
  • servicios;
  • hitos relevantes.

No necesitamos utilizar todos los formatos ni todas las categorías cada semana. Necesitamos una mezcla que tenga sentido para esa empresa.

Septiembre puede ser una buena excusa para ordenar el calendario

Después del verano es habitual recuperar el ritmo de comunicación. Aprovechémoslo para algo más que publicar que hemos vuelto.

Podemos revisar qué proyectos están próximos a terminar, qué jornadas o eventos tenemos por delante, qué novedades de la empresa merece la pena contar y qué preguntas se repiten entre clientes.

Con ese material se puede construir un calendario para varias semanas.

De hecho, planificar los contenidos con antelación no significa dejar cada texto escrito tres meses antes. Significa saber qué historias tenemos disponibles y qué función cumple cada una.

Así evitamos uno de los grandes clásicos de cualquier departamento de comunicación:

“Necesitamos algo para LinkedIn esta tarde”.

Una frase que ha dado más trabajo del necesario a bastante gente.

También conviene pensar en el formato

No todo tiene que ser un texto acompañado de una fotografía.

LinkedIn permite trabajar con vídeo, imágenes y documentos, entre otros formatos. La propia plataforma recomienda utilizar recursos visuales y documentos cuando ayuden a desarrollar mejor la información.

Un proyecto visual puede funcionar bien como carrusel. Una explicación técnica puede convertirse en un documento. Una intervención en unas jornadas puede dar pie a un vídeo breve. Una reflexión sencilla puede funcionar perfectamente como texto.

Primero debería estar la idea. Después elegimos cómo contarla.

Hacerlo al revés suele terminar en algo como: “queremos hacer un vídeo, ahora solo falta saber de qué”.

Medir ayuda a dejar de publicar por intuición

Una estrategia de LinkedIn tampoco termina cuando pulsamos “publicar”.

Conviene revisar periódicamente qué temas generan respuesta, qué formatos consiguen más interacción, cuáles atraen visitas y qué contenidos apenas interesan.

No para perseguir cada pequeño cambio en las métricas. Para aprender.

Quizá descubramos que los proyectos interesan más cuando explicamos el proceso. Que los contenidos técnicos funcionan mejor que los corporativos. O que determinadas publicaciones generan pocas interacciones visibles, pero llevan tráfico a la web.

Las estadísticas sirven para tomar decisiones. No para mirar obsesivamente si un post lleva 23 o 26 “me gusta”.

LinkedIn para empresas: mejor una idea clara que veinte publicaciones improvisadas

No todas las empresas necesitan publicar todos los días ni convertir LinkedIn en el centro de su comunicación.

Pero si vamos a estar, conviene saber qué queremos transmitir.

Los mejores contenidos suelen estar mucho más cerca de la actividad diaria de una empresa de lo que pensamos: un proyecto, una conversación con un cliente, una decisión, una duda frecuente, una persona que sabe mucho de algo o una explicación que nunca nos habíamos parado a escribir.

El trabajo está en detectar esas historias, darles forma y mantener una línea coherente.

En Línea4 trabajamos la gestión de redes sociales desde ahí: estrategia, planificación, contenidos, creatividad y seguimiento. Porque tener una página de LinkedIn es bastante sencillo. Conseguir que diga algo interesante sobre tu empresa requiere algo más.

Si septiembre te ha pillado mirando el calendario de publicaciones en blanco, podemos hablar de tus redes sociales y poner un poco de orden antes de que llegue octubre con la misma pregunta.

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